octubre 03, 2010

Diego Torres se mostró Distinto


Fuente: E! News
La noche de este sábado Diego Torres dio inicio a su Tour Distinto 2010 en Buenos Aires en un concierto en el que emocionó a los más de 16 mil presentes con las mejores canciones de toda su trayectoria y algunas de su nuevo disco Distinto.
El màs esperado de la noche se hizo presente justo después de avisar vía twitter que ya estaba listo para salir a “calentar” la fría noche. Torres comenzó con Esto es lo que soy, Alguien la vio partir y No alcanzan las flores, momento en el que saludó a todos los presentes y les agradeció estar ahí para compartir con él.
Le siguieron temas como Se que no volverás, El mundo sigue igual y la recordada y muy coreada Penélope. Luego, en pleno momento intimista del recital, cantó Qué será para dedicársela a todos los inmigrantes o personas con seres queridos lejos. Luego vino En un segundo, con la cual recordó a la fallecida actriz Romina Yan y envió un mensaje de aliento a su familia.
Luego de un cover de Lionel Richie, Torres recordó al Rey del Pop cantando Beat it y con bailarines sobre el escenario le dió a la noche un toque bastante distinto, haciéndole honor al nombre de su disco.
Los grandes éxitos de su carrera no se hicieron esperar. Tratar de estar mejor, La última noche, Usted, Sueños y Color Esperanza fueron la antesala de la despedida que llegó con Guapa, Mi corazón se fue y Que no me pierda.
Un concierto muy bien organizado y en el que el artista dejó la piel en el escenario, y se mostró algo “distinto”.


http://la.eonline.com/argentina/2010/diego-torres-se-mostro-distinto

Diego Torres rinde homenaje a Michael Jackson

En pleno concierto, además, dedicó "En un segundo" a Romina Yan, la actriz argentina que falleció la semana pasada a los 36 años.


Fuente: Ansa / Buenos Aires
El cantante argentino Diego Torres rindió homenaje a Michael Jackson, fallecido en junio de 2009, en un recital que ofreció la noche del sábado en Buenos Aires y que integra su gira latinoamericana de presentación de sus nuevos temas, que continuará en México.
Tras casi seis años de ausencia de los escenarios argentinos, Torres repasó su carrera musical y presentó los temas de su álbum "Distinto", grabado con la participación de la española Mala Rodríguez, quien lo acompaña en "Mirar Atrás"; Kevin Johansen, en "Bendito", y el cubano Yotuel de Orishas, en "Cuando No Queda Nada".
Durante el show realizado en el estadio Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (GEBA) ante más de 15.000 personas, algunas de ellas provenientes de otros países y que desplegaron banderas de Brasil, Uruguay, Venezuela y México, Torres interpretó "Esto es lo que soy", incluido en su nueva placa, que cuenta con 10 canciones.
"Buenas noches mi Buenos Aires, después de tantos años regresamos con tanta ilusión y tanto desafío en este encuentro entre nosotros y ustedes. Que lindo tenerlos aquí", dijo Torres, que continuó con clásicos como "Perdidos en la noche", "Se que no volverás", "No lo soñé" y el flamante "El mundo sigue igual".
El artista recibió una ovación cuando interpretó "Penélope", uno de los éxitos del cantautor Joan Manuel Serrat y que grabó en 1995 en un álbum tributo al español.
Torres le dedicó "En un segundo" a Romina Yan, la actriz argentina que falleció la semana pasada a los 36 años, a quien recordó como "una muy buena mujer, buena madre, joven y con tres hijos".
Tras dejar el escenario para un cambio de vestuario, Torres regresó con un set en inglés, que incluyó "Easy", de Lionel Richie, y un tributo a Michael Jackson con "Beat it" y el acompañamiento de un grupo de bailarines seguidores del rey del Pop.
Tras dos horas de show, el cantante se despidió con los bises "Guapa", "Mi corazón se fue" y "Que no me pierda".

http://www.emol.com/noticias/magazine/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=439259

octubre 02, 2010

Diego Torres: "La gente le da un sentido propio a la canción"


Fuente: La Capital MDP
El cantante, que presentará su nuevo disco "Distinto" con dos shows el 2 y 9 de octubre en GEBA, resaltó la capacidad del público "de darle un sentido propio o una explicación a cada canción".
"Está bueno que cada persona le dé su sentido o explicación a la canción y eso ocurre cuando deja de pertenecerte, porque toman vida propia", afirmó el cantautor, que concretará estas presentaciones a menos de un mes de la muerte de su padre.
Torres afirmó que "también está bueno cuando las canciones tienen un significado especial para cada persona y cuando, sin quererlo, acompañas la vida de la gente".
"Distinto" cuenta con diez canciones escritas por Diego Torres, quien para la producción de este álbum contó con la colaboración de Rafa Arcaute, que trabajó en el último disco de Andrés Calamaro y de Calle 13.
Además cuenta con la colaboración de tres figuras latinas como lo son La Mala Rodríguez, quien participa en "Mirar Atrás"; Kevin Johansen en "Bendito", Yotuel de Orishas en "Cuando No Queda Nada", además de Noel Schajris en composición.
En una larga charla con Télam, Torres explicó los motivos de las invitaciones: "es gente a la que admiro, escucho y con la que tengo muchos vínculos".
"En 'Bendito' la escribí con mi amigo Gianmarco, luego se la di a Rafa, él metió la cosa country y cuando lo escuché lo llamé a Kevin Johansen para que viniera a cantar ese cocoliche y homenajear así al spaghetti western. Kevin se copó y lo hizo bárbaro".
Sobre su trabajo con Arcaute con el que están nominados al Grammy Latino a Mejor Producción, Torres detalló: "con Rafa somos amigos desde hace 8 o 10 años, jugamos al fútbol juntos, escuché trabajos de él, le di unas canciones y él me traía arreglos y cambios y a partir de ese intercambio decidí trabajar con él en este disco".
"Necesitaba alguien de afuera que me aporte ideas, que me aporte una visión diferente. Rafa es muy talentoso pero es muy tranquilo y equilibrado, y así podemos trabajar muy bien".
Sobre la búsqueda de la canción, Torres consideró que la inspiración "llega trabajando, empezas a trabajar un par de días y llega por eso ando todo el tiempo con grabadorcitos, cuadernitos o mi notebook, porque no sabes cuando llega la buena idea.
"Yo escribo en un cuarto de hotel, muchas canciones nacieron en un cuarto de hotel, de gira. A veces llamo alguno de los amigos de la banda para tocar, a veces lo hago como un laburo rutinario tres días por semana", añadió.
Luego de su serie de presentaciones en Argentina, Torres se trasladará a México, el más importante mercado discográfico de habla hispana, donde ya es una figura muy taquillera.
"México es un país interesante de conocer, y a los argentinos nos lleva un tiempo porque ellos tienen una frecuencia más tranquila, me costo mucho trabajo entrar en México, mucha gira, mucho concierto, pero Unplugged los enamoró", detalló.
"Al principio los tipos te hacen picar piedra, quieren saber cuantas ganas y actitud tenés, si la vas de divo, te entierran ahí nomás. Tenes que ser humilde, dar mucho y ahí sí hay respuesta. Ahora son mucho menos prejuiciosos musicalmente que los argentinos y son muy fieles, cuando te adoptan como artista te quieren hasta el final".
Luego de sus conciertos en la Capital Federal, Torres tocará el 14 de octubre en el Orfeo Super Domo de Córdoba y el 16 en el Hipódromo de Rosario.

http://www.lacapitalmdp.com/noticias/Espectaculos/2010/09/30/158775.htm

Soy un artista de raza

Entrevista a Diego Torres


Jorge Belaunzarán / El Argentino
Si Argentina tiene un artista latino, sin dudas es él. Precisamente porque, como el título de su último álbum, es distinto. Sin querer ser otro incorpora lo que más le gusta de lo que ve por ahí. El 2 y el 9 de octubre en el club GEBA. El público disfrutará de uno de sus favoritos.
- En las disquerías cuando buscás Diego Torres está bajo la etiqueta latino. Pero Distinto, tu último disco, está algo alejado del latino tradicional.
-Creo que más allá de todo soy latino, soy latinoamericano, y la música latina es toda la que viene de Latinoamérica. Salsa, pop, rock. Este disco sí tiene otro sonido. Y esa era una inquietud mía al empezar a trabajarlo. Tenía ganas de renovar mi sonido, no quedarme quieto en un lugar, seguir en esa búsqueda sabiendo que iba a estar mi manera de escribir, de cantar, el sonido de mi voz. Pero renovado. Esa era la idea. Está bueno que sea así. Pienso que los artistas no debemos quedarnos cómodos en un lugar, sino seguir corriendo desafíos.
-¿Eso tiene alguna relación con el hecho de que hayan pasado cuatro años de tu disco anterior?
-Por un lado sí y por el otro tiene que ver con problemas personales, un montón de cosas que dilataron la salida de este disco. También siempre que sacás un disco te lleva como un año o un año y medio terminar la gira. El último disco creo que lo terminé en febrero de 2008 en Venezuela de gira. Y ahí empecé a trabajar de a poquito con el disco nuevo, en esta búsqueda de este nuevo sonido, de trabajar con gente que antes no había trabajado y darme esa oportunidad, que creo que está buena en la vida. Los problemas personales fueron la salud de mi viejo en el 2008, que fue muy complicado, y su rehabilitación. Todo eso me hizo detenerme un poquito y querer estar cerca de mi viejo y acompañarlo y hacerle de chofer, ir juntos al kinesiólogo y entrenar. Un montón de cosas que gracias a Dios agradezco haberlas hecho y haber parado un poco.
-¿Entrenaste con tu viejo?
-Él iba a hacer kinesiología y pileta, y yo entrenaba ahí con él. Me metía mucho en el agua a entrenar con él. También mientras él hacía bicicleta yo corría en la cinta al lado. Hicimos mucho club, mucho entrenamiento juntos, y fue muy lindo. Hoy me doy cuenta del valor que tiene.
-Distinto fluctúa entre la resignación y la esperanza, es un poco raro en ese sentido. De hecho arranca con Mi corazón se fue, donde se plantea que las cosas pueden ser inmodificables, y termina con Cuando no queda nada, que impulsa a lo contrario, a nunca perder la esperanza porque siempre hay una posibilidad ¿Tiene que ver con estos años?
-Sí. Sin ninguna duda. Hay una mezcla de aceptación, de resignación, de cosas dolorosas que todos atravesamos en la vida y también, como me decía mi mamá después de un golpe duro en su vida como fue haber quedado viuda tan jovencita de su primer marido, que ella vio que le sucedió en el invierno y cuando llegó la primavera, como ahora, vio cómo un árbol empezó a dar sus primeras flores y empezó a brotar. Ella vio en la naturaleza cómo la vida continuaba. Esto va asociado a la última canción, que dice siempre se levanta el sol aunque en tu corazón una lágrima caiga. Es aprender que los ciclos de la vida siguen y continúan. En esas estoy. Y de eso habla el disco.
-¿Y cuáles fueron los ritmos que incorporaste ahora y por qué elegiste esos sobre otros?
-Desde el primer disco que hice como solista con Cachorro López en ese momento, con quien teníamos mucha afinidad musical, como el reggae y las baladas, siempre buscamos un horizonte más amplio. No me quería encasillar en un solo género, y él acompañaba esa visión. Con el paso del tiempo pude incorporar el funk, el cajón (que viene del Perú pero se usa mucho en la rumba y el flamenco), la guitarra española, el acordeón (que es un elemento típico del folclore de Latinoamérica), hasta el bandoneón (típico del tango), el tumbado en el piano. Hasta me he atrevido a hacer una especie de ranchera pop, y está bueno. Es un poco el reflejo de las experiencias de vida que he tenido en estos años de llevar mi música a otros países, de conectarme con otras músicas, otros músicos, y todo eso se trasladó a lo que fui haciendo. Y ahora en este disco era un poco volver a lo crudo, a la guitarra y a ese sonido.
-¿Cuando decidís incorporar un nuevo ritmo, lo hacés por intereses tuyos, te los acercan?
-No, desde el primer disco todo nació de mis inquietudes. Con el productor que estuviera trabajando. Pero siempre fui de tomar la sartén por el mango. Desde muy chico fui así, muy hacedor, y teniendo las orejas para escuchar, lógicamente, porque hay gente a tu alrededor que te propone buenas ideas, que tiene más experiencia que vos, que te marca un camino que no lo viste. Por eso cuando empecé a hacer este disco necesitaba alguien de afuera que me aportara nuevas ideas, y encontré en Rafa Arcaute un gran compañero. Y está buenísimo cuando aparece una canción donde uno puede navegar por un sonido, por un arreglo, y que sentís que está bueno, que te queda bien, como hay otros que sentí, en el proceso de este disco, que no me gustaron, o no sentí que eran para este disco y los dejé afuera. Y en esas canciones que quedaron adentro decís: qué bueno esta canción, qué bueno invitar a alguien que rapee porque el arreglo convive con ese género; y ahí pensé en La Mala Rodríguez, en Yotuel (del grupo cubano Orishas). Y está bueno que dos artistas de diferentes géneros como podemos ser La Mala y yo, o Yotuel y yo, podamos convivir en esa canción y queda bien. Ese era también unos de los desafíos de este disco.
-¿Te dejás llevar por la canción, como que ella te indique hacia dónde ir?
-Hay veces que la canción solita te indica para dónde va. Y me ha pasado también por ejemplo con Bendito, que la compuse con Gian Marco que es un amigo, cantautor peruano, y vine acá y se la mostré a Rafa. Y a los tres días me dice: vení al estudio que monté una cosita que quiero que la escuches a ver si te parece. Y escuché (tararea el ritmo) toda esa cosa country-folk y me encantó. Y ahí se me ocurrió que estaba bueno que fuera alguien hablando y pensé en Kevin (Johansen), que también es amigo. Lo llamé y le dije: tengo una propuesta indecente para vos, y él se reía. En este proceso creativo pasó mucho eso. Tengo un gusto muy ecléctico, entonces estoy en contacto con la música, con la vieja y con la nueva que va saliendo. De repente aparece un sonido y digo qué bueno, armar una canción por este lado. Y ahí ya vas vislumbrando un camino, que después se logra o no. Eso es lo lindo de producir: tenés muy buenos músico ahí tocando y te sugieren. Si cambiás esto acá, fijate allá. Los grandes músicos te proponen grandes ideas, y ese es el arte de producir también. A mí siempre me gustó, que aprendí mucho en los primeros discos trabajando con Cachorro López, y que me gusta mucho, a la hora de hacer una canción, trabajar no sólo en la melodía y la letra, sino también en la base, en los arreglos y en todo el proceso.
-Teniendo en cuenta de que es una gira tan larga, ¿te agarra cierta nostalgia por encontrarte con los amigos o la familia?
-No, no porque constantemente trabajo con varios amigos. Cuando estoy en gira con todo el equipo la paso muy bien, es como una especie de viaje de egresados, porque hay gente que trabaja conmigo hace muchísimos años. A veces extraño mi casa, extrañás tu lugar. Eso es normal. Pero cuando está en gira uno se acostumbra a vivir en los hoteles.
-Un viaje de egresados permanente.
-Bueno, tenemos ese espíritu de viaje de egresados porque más allá de que estamos trabajando nos juntamos en alguna habitación, hay partidos de truco, mate, comemos juntos, fútbol, nos vemos en la pileta. Yo tengo ese instinto mío de líder de estar pendiente a ver qué están haciendo mis muchachos, fijarme en el rooming list para ver dónde está cada uno. Es como que está en mi naturaleza.
-Hay en algún momento algún tipo de sueño como de decir qué lindo sería cantar en Nueva York (cosa que hiciste hace poco con Ivete Serangalo)?
-Son objetivos, pero tampoco que uno vive pendiente de eso. Ahora miro y digo: ¡uy, cuántas cosas que han pasado! Miraba el Auditorio en los primeros viajes, en 1995, 96, y pensaba si podría desarrollar mí música y mi carrera ahí. Y me llevó mucho tiempo, mucho esfuerzo, años viajando hasta que las cosas se pudieron dar. Obviamente que uno es conciente. Lo de Ivete Sangalo en el Madison fui conciente de que primero tenía el honor de que Ivete me hubiera convocado, le haya gustado mi música, mi voz y que me invite a cantar en un DVD que estaba grabando nada menos que en el Madison, y en un momento personal intenso y complejo (días después de la muerte del padre). Fue una caricia. Había tenido la suerte de viajar hace un mes allá a El Salvador de Bahía y conocerla. Grabamos, estuvimos ensayando y pegamos muy buena onda. Y ella es genial. No solamente como cantante. Es una persona súper simple, cero diva, auténtica, divertida, muy relajada, bien bahiana. Esa frecuencia.
-Estás por llegar a los 40, ¿tenés alguna fantasía en cómo va a ser tu carrera en lo que se considera como la segunda etapa de la vida?
-Creo que voy a seguir cantando y trabajando como actor porque me parece que soy un artista de raza en ese sentido. Es lo que amo hacer y disfruto. Con mis tiempos, mis momentos, mis ciclos, preparando mis discos, mis conciertos, cuando aparezca una peli, una serie, teatro; bueno, las cosas que me gustan hacer. Y mientras la salud me aguante, escribiré una canción y cantaré hasta morir, que es un poco a lo que uno ha venido. Por eso también el hecho de cuidar un poco la máquina y el cuerpo para que esta serenata sea lo más larga posible. Y a nivel personal siempre digo que voy a terminar más en la montaña, en el campo que en la ciudad.
-¿Se te complica mucho ejercitar tu veta actoral con el tema de la música?
-Más que todo la he cuidado mucho. En realidad mi comienzo, cuando dejé la televisión y arranqué con la música era también un poco para preservar el actor y hacer mi camino. Hoy noto que gracias a Dios mucha gente tiene ganas de verme actuar, y eso significa que lo que pensaba, que era no saturar a la gente en ese momento, estaba bien. Así que el actor está vivo, y es estar pendiente de cualquier propuesta, hay cositas dando vueltas y en cualquier momento uno puede volver.
El actor está en mí, y en algún momento va a volver.
-¿Te produce algún tipo de nerviosismo especial volver a presentarte en Buenos Aires?
-Cierto nerviosismo existe siempre cuando estás ante un debut. Si bien ya empezó la gira, esta presentación en Buenos Aires después de cuatro años va a ser toda una movida. De producción, de pantalla, de proyección, de dirección artística del espectáculo. Y de todo eso me encargo yo. Si bien trabajo con equipos que me rodean y que hacen que las cosas funcionen, realmente sí es un desafío montar un show y siempre hay mucha adrenalina y muchos nervios. Pero por otro lado se contrarrestan con la tranquilidad de mucho ensayo, de ser muy profesionales todos los que trabajamos en este equipo y llegar afinaditos al 2 de octubre.
-Cuando al otro día empieza a bajar la adrenalina, ¿qué dato es el que te indica que hiciste un muy buen show o un gran show?
-Los shows los divido en dos cosas. Primero es lo técnico, que salga bien técnicamente, tanto el espectáculo en sí como la performance de uno, cómo cantaste, cómo tocaste. Y después hay otro aspecto que es el de garra y sentimiento y entrega, que para nosotros los argentinos es muy importante. Cómo me entregué al show, cómo fue toda la dinámica que hizo que lo disfrute mucho y entregue todo. Me parece que eso también es muy importante. Por eso uno no se puede atar a una falla técnica. Ser profesional es que eso no te desconcentre y sigas en tu objetivo que es estar ahí liderando y dando el mejor espectáculo para la gente.
-Que la armonía no se pierda.
-Exacto. Sino sos un obsesivo, algo entró mal y vos que sos el líder, que tenés que poner la cara estabas pendiente de eso. Que lo hemos visto en otros artistas, pero a mí no me gusta eso así que siempre salgo a disfrutarlo y hacérselo disfrutar a la gente.

http://www.elargentino.com/nota-108088-Soy-un-artista-de-raza.html

octubre 01, 2010

"No me creo el personaje de famoso"

Con su nuevo álbum, Distinto, buscó otro sonido y abrió mercados; tocará mañana en GEBA

Diego Torres / Foto: Marcelo Gómez

Gabriel Plaza / La Nación / Argentina
"Hay que tener hambre de conquista, pero siempre manteniendo la humildad. Mirá Gardel: era un tipo que estaba adelantado 70 años a todos nosotros, que inventó el videoclip y que fue a todos los países en aviones de hélice. Tendríamos que aprender de su ejemplo y laburo. Soy un convencido de eso".
No lo dice un novato que da sus primeros pasos. La frase sale de la boca de Diego Torres, el primer artista argentino que es prioridad para una compañía major, como en su momento lo fueron Juanes, Shakira y Paulina Rubio. Es el mismo muchacho que semanas atrás se presentó en Nueva York con las canciones de Distinto, su octavo trabajo lanzado simultáneamente en toda América latina, Estados Unidos y España, y que trepó a los primeros puestos de los rankings americanos con su single "Guapa", como no lo había logrado un artista argentino en los últimos 40 años.
Las cifras no lo encandilan. Diego se planta maduro con los pies en la tierra, como le enseñó su madre. Conoce las obligaciones y los deberes que trae el personaje público: trabaja sin descanso abriendo nuevos mercados y difunde en Twitter y Facebook cada uno de sus movimientos. "Muchos artistas piensan que por llenar una cancha de River ya son Gardel. Están equivocados. Viven en una nube de estrellas, pero para mantenerte necesitás laburar mucho. Nadie te va a venir a buscar. Nadie se muere por escuchar lo que hacés. Cualquier persona podría vivir sin tus canciones."
Diego Torres toma un sorbo de café en el restaurante de uno de los hoteles más exclusivos de Puerto Madero. Tiene una transparencia poco común para este tipo de personajes públicos. Suena honesto. Conoce las altas y las bajas del caprichoso mercado discográfico y sabe que la vida del músico popular está compuesta de ciclos.
El cambio de compañía discográfica fue necesario para su expansión en todos los sentidos. Distinto es el primer disco con Universal, con diez canciones nuevas y ante la mirada atenta de Rafa Arcaute, el productor del momento, el mismo que trabaja con Calle 13. "Necesitaba un punto de vista distinto sobre mi música -explica con humildad la estrella pop-. Estaba tratando de reinventarme y necesitaba renovar mi sonido. Los músicos no debemos quedarnos quietos en un lugar; debemos buscar nuevos horizontes, sabiendo que mi sonido, mi forma de cantar, mi manera de hacer canciones, mi modo de escribir están, pero que es necesario experimentar otras cosas."
Con ocho discos editados, el cantante se siente libre para elegir compañeros de distintos géneros que lo secunden en su nuevo viaje musical para conquistar el mercado latino y anglo. Rafa Arcaute, a quien conoció jugando al fútbol y convocó por antecedentes y porque era "un pibe tranquilo", buscó la convivencia entre las melodías gancheras y las colaboraciones con artistas de otro "palo" como Kevin Johansen y los cantantes de hip hop La Mala Rodríguez y el cubano Jotuel, líder de Orishas. "Siempre me gustó relacionarme con artistas de otros géneros -confiesa Torres-. Grabé con Ketama, Juan Luis Guerra, Vicentico, Julieta Venegas, Pedro Aznar y nunca fui un tipo prejuicioso, gracias a la educación musical que tuve por mamá. Por casa pasaban a verla Charly García, David Lebón, Mercedes [Sosa], Teresa Parodi y tantos artistas diversos, que mi concepción de la música es esa. Lo bueno es que a través de una canción dos artistas de distintos géneros podemos juntarnos y convivir."
-¿Pensás que hay un prejuicio sobre los géneros que podés hacer?
-Soy autocrítico, y lo que está en los discos es lo que quiero que la gente escuche. Mi música tiene un sonido amplio; soy un artista pop y eso encierra muchas cosas. Hice funk, rumba, reggae y hasta folklore en el disco de Mercedes (grabó en Cantora "Zamba para olvidar"), que fue una experiencia de la que nunca me voy a olvidar.

Camino a la fama
Diego Torres tiene una vida artística surfeando sobre las olas del éxito, que arrastra desde los tiempos de ícono teenager cuando hacía picos de rating en televisión con La Banda del Golden Rocket. Pero con una madre como Lolita Torres conoció de qué se trataba la fama desde muy chico y convivió con naturalidad en el medio artístico. "De golpe, un día entraba a casa y estaba Niní Marshall tomando un té, o tenía sentado en casa a Enrique Cadícamo, que era amigo de mi viejo [Lole Caccia, quien falleció en agosto último] y vivía a la vuelta de casa." Esos potentes flashbacks de su infancia parecen mantenerlo en eje aunque tenga trato de estrella por donde vaya.
La industria discográfica lo tiene entre sus favoritos; en épocas de bolsillos flacos para los sellos, Diego Torres es la gallina de los huevos de oro. Como otro tanque del pop latino, tuvo que armar una base en Miami y otra en Buenos Aires. "Voy y vengo porque estoy de gira, y a veces Miami me queda más cerca para muchas cosas. Pero acá, en Buenos Aires, me estoy haciendo el estudio y mi tierra no la cambio por nada. Todo eso fue tema de terapia, porque me costaba arrancar. Entendí que para llevar mi música afuera tenía que romper fronteras y abrirme a la aventura. Después de tanto viajar, hoy disfruto de ser latino y tener amigos, colegas, incluso historias de vida en cada lugar."
La nota termina y sale a la calle para las fotos. "¡Grande, Diego! ¡Mi mujer se muere cuando le cuente!", grita un camionero que pasa por la zona de Puerto Madero. Diego levanta el brazo y devuelve el grito: "¡Gracias, maestro!". En ese pequeño gesto de muchacho de barrio Diego Torres revela, en parte, el secreto de su popularidad y esa relación de familiaridad que tiene con el público. "Siempre los artistas despertamos cierta fantasía y está bien que eso exista en cierta parte. Pero nunca me creí esto. No me dejé devorar por el personaje. Lo que ven en mí es que soy un tipo auténtico y normal."
-En medio de la promoción, ¿extrañás esa vida "normal"?
-Ahora sé que tengo dos años de trabajo duro, gira, promoción, y sólo pienso en eso. Pero después necesito colgar el saco de cantor, cerrar el quiosquito y volver a mi casa: cocinar para los amigos, ir a jugar al fútbol, comprar el pan en el almacén y esas cosas cotidianas, que no pierdo por nada del mundo. Eso me da el termómetro real de la calle y es lo que alimenta mi vida".

Como un ángel
Su primer corte, "Guapa", es un tema que alude a ciertas presencias angélicas y tiene relación con su experiencia: "Sin ponerme místico, creo que hay señales. Mi vieja era una persona muy especial y siento que me sigue acompañando. Ella tuvo una vida muy densa y muy dura, era única hija, perdió a su mamá a los 15 años, quedó viuda a los 27 años y casi queda paralítica, pero siempre salió adelante. Viví cosas con ella muy particulares y no tengo prurito en decir que mi madre es mi ángel. Era un alma vieja y especial".

Para agendar
Distinto, presentación oficial del nuevo álbum de Diego Torres.
Estadio GEBA, Sede Jorge Newbery , Av. Dorrego 3600. Mañana y el próximo sábado 9, a las 21. Entradas desde 120 pesos.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1309911

"Este disco era una búsqueda pendiente"

Después de tocar en Italia, Israel y Estados Unidos, mañana Diego Torres presenta en GEBA su flamante disco, "Distinto", en el que contó con la colaboración de Kevin Johansen y La Mala Rodríguez, entre otros.


"Este disco era una búsqueda pendiente", dice Diego Torres.

Geraldine Mitelman / La Razón / Argentina
Cuatro años se hizo esperar "Distinto", el último trabajo solista de Diego Torres, que vio la luz en mayo y que el cantante ya giró por Israel, Italia y Estados Unidos, donde tocó en el Madison Square Garden como invitado de la artista brasilera Ivete Sangalo, concierto del que también participaron Juanes y Nelly Furtado.
Finalmente, y tras una prolongada ausencia en los escenarios argentinos (después de cuatro años de no actuar en Buenos Aires), el músico presentará "Distinto", mañana y el próximo sábado en GEBA (sede Jorge Newbery, en Av. Dorrego 3600, entradas desde $135), a las 21.
En Palermo, mientras disfruta de un café en una tarde lluviosa, Diego admite que el nombre del disco es una verdadera metáfora de sus últimos meses. "Me pasaron muchas cosas a nivel profesional y personal: terminé mi relación con la compañía con la cual grabé todos mis discos durante más de 16 años, falleció mi viejo... Y musicalmente, creo que saqué un disco diferente, era una búsqueda pendiente, de otro sonido, un poquito más crudo. Soy un tipo que, dentro del pop, tenía ganas de hacer un disco más de guitarras acústicas y eléctricas, con una renovación de arreglos, pero sin perder mi esencia, ni mi manera de escribir, de componer y de cantar.
Sorprenden las nuevas "sociedades musicales" en el disco. ¿Cómo surgieron?
Con la Mala Rodríguez nunca había trabajado, tenía muchas ganas y en "Mirar atrás", el tema que hacemos juntos, convive un aire de hip-hop que está buenísimo. Lo mismo con Yotuel, del grupo Orishas, con quien sólo había compartido alguna que otra zapada y cuando apareció el tema "Cuando no queda nada", me pareció propicio para que aporte a través de su rapeo toda su poesía y su energía. En cambio con Kevin Johansen (colabora en "Bendito") nos conocemos hace tiempo y vino con muy buen corazón a cantar. Está bueno cuando una canción les permite convivir dos artistas.
A diferencia de su CD anterior, Torres presentó su flamante "Distinto" (cuyo hit, "Guapa", llegó a la cima del Latin Songs del Billboard) por varias ciudades del mundo primero, y con mucho éxito, como sucedió en Tel Aviv, Israel. "Me presenté ante 5.000 personas, en un auditorio agotado, parecía que estábamos en Rosario o Córdoba", recuerda el cantante, que también tocó en Milán, Italia, y luego en el aniversario de la ciudad colombiana de Bogotá, ante 70 mil personas.
"Esta vez quise tocar, tocar y tocar, antes de presentarme en Buenos Aires", admite.
Cierto es también que el fallecimiento de su padre, Lole Caccia, en agosto pasado, lo obligó a reprogramar su gira. "Fue muy doloroso, sobre todo el último tramo de la vida de papá y muy complicado para mí. Gracias a Dios tengo cuatro hermanos y una mujer (Débora Bello) que son de fierro. Es duro estar viajando y de golpe, pum, volver, enfrentar eso, pero es la ley de la vida y lo que me tocó. Tampoco quería hacer causa común de algo que era muy personal, si bien estoy profundamente agradecido por todas las muestras de cariño. El viejo era puro carisma, un tipo muy querido. Era muy sociable y el hecho de que yo hable con una piedra o me haga amigo del viento es muy de él. Lo hablamos mucho y él hubiera querido que yo siguiera trabajando y siento que es lo que tengo que hacer. La ausencia es irreparable, y uno con el tiempo aprende a aceptarlo. Son ciclos que se cierran y será el momento de abrir otros". Distintos.

http://www.larazon.com.ar/show/disco-busqueda-pendiente_0_172800086.html